
Y que si hace falta que me corte la venas y me deje la piernas en el camino, si eso asegura que mi parte de lucha se cumplió en su totalidad. Y que si la muerte llega deforme y austera, a destiempo y traición, si al final mi objetivo se cumplió. Se trata de que cada uno haga su parte, en esta lucha continua que no acabara nunca, no mientras sigan quedando puestos vacantes. La idea es que cada quien sea lo mas feliz que pueda, pero es verdad que no puedo ver los millones de ciegos que caminan a mi lado, a los que tan poco les importa nada mas que su pequeño mundo surrealista. Y que si corro el riesgo de apagarme poco a poco en medio del camino, mi lugar lo ocupara otra que quizás sepa hacerlo mejor de lo que yo pude. Porque lo que no admito es que se quede impune cada crimen contra la humanidad que se comete en este descarado mundo. No se confundan, se que yo sola no seré capaz de deshacer tanto daño gratuito tanta puñalada, tanto odio. Pero si cada uno barre su vereda al final del día toda la ciudad estará limpia. Porque lo que no puede prevalecer es la cobardía e indiferencia ante todo. Yo no soy quien para cambiar a nadie, pero estoy en todo mi derecho de sentir ganas de vomitar cada vez que los veo, porque muy a mi pesar van dejando su huella en todo lo que tocan, y es inconfundible. Por eso pienso seguir luchando para poco a poco ir aflojando los engranajes de esta grandisima opresión. Ellos pueden prohibirnos, quebrarnos, torturarnos y engañarnos, pero jamas podrán hacernos olvidar, jamas podrán prohibirnos pensar. Y mientras sigamos viendo que este mundo esta del revés y todo lo que en el hay patas arriba, la lucha no termina.